¿Qué comunicamos cuando “no comunicamos”?

5 mayo, 2017

Si para un profesional de las Relaciones Públicas, su práctica es tradicionalmente considerada como el entendimiento mutuo entre una organización y sus públicos; como consecuencia, es necesario el desarrollo, seguimiento y gestión de un plan estratégico de comunicación. Pero, aunque parezca algo obvio en los tiempos que corren, muchas empresas no barajan en sus planes de negocio esta posibilidad o algunos simplemente no apuestan por un departamento que se encargue de gestionar esta disciplina. Ahora bien, ¿Qué sucede cuando no comunicamos?

Internet, móviles, televisión, medios gráficos son muchas las herramientas con las que contamos, entre tantos y diversas maneras, de comunicarnos. En la actualidad, es muy fácil poder acceder a ellos tanto desde el lado empresarial como desde la postura del público objetivo. Por lo tanto, cuando “decidimos” no comunicar, no darnos a conocer, no estar presentes en el mundo o no generar vínculos con nuestros públicos, también elegimos comunicarnos. Hoy, contamos con todas las herramientas a nuestro alcance como para poder resaltar entre el motón, mantener relaciones bidireccionales con nuestro público al cual nos queremos dirigir y por, sobre todo, crear una imagen positiva acerca de nuestra marca.

Por lo tanto, cuando seleccionamos la tecla “ignorar” en la estrategia corporativa y no incluimos un plan comunicacional en nuestra empresa, también estamos comunicando, también estamos eligiendo que sean los otros, ya sean mi público o no, los encargados de transmitir una imagen. Estamos entregándoles poder y dejando de lado el manejo de nuestra comunicación.

En un simple acto comunicacional entre un emisor y receptor existen muchos factores que pueden incidir en generar un ruido o simplemente una no comunicación. Diversos elementos como el canal, el código, el contexto, el mensaje o los mismos actores pueden condicionar un buen entendimiento, codificando y decodificando los mensajes. Por lo tanto, es necesario, emitir un claro mensaje, con conocimiento previo de mi público objetivo y corroborando el canal junto con todos los requisitos necesarios para lanzar una correcta comunicación. Cuando decidimos callarnos, o no responder a ciertos mensajes de nuestro público, también estamos comunicando. Decir nada, en realidad, dice mucho de nosotros.

Un gesto, una postura, el tono de voz, no hablar; todos ellos comunican algo. No es correcto pensar: porque no decimos nada, no va a pasar nada. Cuando nos callamos, cuando omitimos cualquier tipo de mensaje comunicacional, dejamos muchos caminos abiertos a la incomprensión del receptor y generamos una visión Corporativa incorrecta provocada por otros. Al final de cuentas, terminamos trasmitiendo un mensaje no planificado, ni estratégico del cual no fuimos autores protagonistas; sino por el contrario, nos dejamos manchar la imagen por no anticiparnos a una pre-dirección estratégica comunicacional.

Por lo tanto, ¿no es mejor que los receptores perciban la imagen que realmente queremos trasmitir? Entonces, debemos ser claros e inteligentes a la hora de gestionar una comunicación corporativa estratégica para que nuestros públicos objetivos puedan interpretar todo aquello que nosotros realmente querremos trasmitir y no las conjeturas por resultados de una “no comunicación”.

“Lo importante no es lo que dice A, lo importante es lo que entiende B.”
Eric Gomez.

Por: Gisele Giarruso
@GSGigio

Foto fuente: http://www.analisisnoverbal.com/lenguaje-corporal-y-comunicacion-no-verbal/

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