Dime qué me cuentas y te diré si te compro

3 agosto, 2017

Los seres humanos desde siempre han contado historias, estas hacen parte de la tradición oral. Sin embargo, en los años 90 surgió el “Storytelling” o el arte de contar buenas historias como una técnica de Marketing que permite conectar con la emoción del consumidor, a través del poder de las historias. Ya lo dijo Seth Godin: “El Marketing ya no se trata de las cosas que vendes, sino de las cosas que cuentas”. Esta técnica es también vigente y relevante en los ámbitos de la comunicación, los eventos, el endomarketing, el periodismo y la publicidad.

Contenidos hay millones y por multiplicidad de canales. Los consumidores no alcanzan a procesar la cantidad de información a la que están expuestos; de ahí la importancia de refinar las técnicas y contenido de los mensajes para que no se pierdan en ese mar de información. Ser relevantes, emocionantes y efectivos es cada día más difícil, por eso conectar a través de historias en vez de promocionar productos y/o servicios de forma obvia y aburrida, es imprescindible.

El sitio web especializado PuroMarketing en su artículo Storytelling, la fuerza de una buena historia explica que “en palabras de Christian Salmon el Storytelling es la máquina de fabricar historias y formatear las mentes. ¿Qué significa esto? Crear nuevas actitudes y necesidades en el consumidor. Esta nueva forma de Marketing surgió allá por los años 90 en Estados Unidos, y derivó en un marketing destinado a transformar los mensajes que queremos transmitir en historias que nuestros clientes puedan recordar fácilmente y sentirse identificados con nosotros”.

En un tono más romántico, pero cargado de la emoción que esta técnica despierta, Leonardo Aguirre experto colombiano en Bussines Storytelling, afirma en una entrevista para la Revista Marketing News como el #Storytelling le devolvió “el amor por el oficio de crear, de imaginar y soñar con esas conexiones emocionales que generan cambios y modifican comportamientos, todo a través del poder de las historias”.

Como en toda historia, primero hay que tener claro qué se quiere comunicar y cuáles son los objetivos. Regla general y simple: debe haber un inicio, un nudo y un desenlace. Tanto el género como el tono, acompañarán la consecución de los objetivos.

Adicionalmente, y no menos importante, durante toda la historia se deben reflejar los valores y personalidad de la marca de una forma impredecible, sin perder de vista quién y cómo es su público objetivo. Para que el impacto sea mayor, debe poderse llevar esta historia a una experiencia 360° a través del uso de diversos canales (historias transmediáticas).

Pero esta técnica, no es sólo útil para vender un servicio o producto hablando de #mercadeo puro y duro. Cada día es más común recurrir a ella para armar eventos cargados de emoción a través de un hilo conductor, para sorprender a los empleados de una compañía a través de campañas internas que los conecten con el ADN corporativo y para relatar noticias a través de los medios.

Tal y como lo resumen perfectamente Nieves Alonso para PuroMarketing en el artículo Storytelling con Branding Emocional: emocionando al consumidor con historias únicas: “Una advertencia no se debe contar historias si no se sienten, no se debe crear un engagement inexistente ni practicar un #Branding emocional para luego no responder a las necesidades del cliente, ellos te juzgarán y el boca a boca será irrefrenable, tu reputación en juego y tu imagen de marca en entredicho, no juegues con los sentimientos”.

Coca-Cola, marca reina del Storytelling.

Por @carlamflorez

Imagen tomada de: http://portafoliosntmusical.blogspot.com.co/2012/03/analisis-de-un-spot-publicitario.html

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

14 + Nueve =