El patrocinio entre bambalinas

4 abril, 2016

telma

Si bien el patrocinio es una de las herramientas más antiguas del marketing y de las relaciones públicas, es un instrumento que no se ha vuelto obsoleto; al contrario, sigue siendo tan necesario para el patrocinado como relevante para el patrocinador.

Desde el punto de vista del marketing, los principales ejes que mueven las acciones de patrocinio de marcas son: el retorno a la inversión (ROI) y los dividendos que esas acciones reportarán para la compañía. En cambio, desde las relaciones públicas, el patrocinio representa una excelente manera de acercar la marca al público objetivo y a la comunidad de una manera sutil, por ejemplo, volviéndose parte de su afición por el deporte o acompañando su interés por la cultura.

Al ser el patrocinio una figura flexible, una gran variedad de actividades y eventos deportivos, artísticos y culturales pueden ceñirse a su protección financiera a cambio de visibilidad y abundante espacio de mención de la marca.

Es importante resaltar que dependiendo del target al cual el evento esté destinado, se ha de buscar el tipo de patrocinador. Por lo general las grandes marcas prestan especial atención a este detalle cuando deciden prestar su apoyo a esta clase de emprendimientos, ya que buscan asociarse con los valores del evento, esos intangibles que podrían aportar positivamente a la construcción o fortalecimiento de su imagen de manera más directa con su target.

Por otro lado, las marcas locales, además de notoriedad, probablemente busquen beneficios más tangibles, como sería el “engagement” y prueba del producto; antes, durante y después del evento.

Es por eso que es fundamental trazar un buen plan de comunicación y de relaciones públicas, al igual que un plan de medios que reporten para el patrocinador los beneficios que espera. El plan de comunicación debe cubrir acciones que logren repercusión para el evento y notoriedad para la marca. Allí deben estar incluidas las presentaciones, las promociones, las notas y ruedas de prensa. Ahora bien, desde el plan de medios lo que se busca es la optimización de la inversión que se debe traducir en impacto ya sea en medios offline u online, en este último caso, el impacto podría medirse de acuerdo a la cantidad de interacción generada entre evento, marca, y públicos.

Queda claro que el trabajo que envuelve un patrocinio no es fácil, implica una planificación estratégica y una ejecución calculada. Al final, todo acontecimiento cultural y deportivo se trata de un producto en sí mismo que debe venderse a potenciales inversionistas (patrocinadores). Lo concreto es que mientras haya eventos por realizar, habrá necesidad de patrocinio; y mientras exista esa necesidad, habrá una marca dispuesta a brindar su protección, siempre y cuando el plan propuesto realmente sirva de marco para conectar a los públicos con la marca.

Telma Alvarenga
@talvarenga3

Fuente de la imagen: http://www.marketing4food.com/wp-content/uploads/2015/01/Marcas-y-patrocinio-460×250.jpg

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