El espíritu tradicional sigue presente en las RRPP 2.0

30 junio, 2017

Las acciones en relaciones públicas progresan en la Era digital pero continúan teniendo un trasfondo clásico

La comunicación 2.0 ha provocado la evolución de las relaciones públicas tradicionales desarrollando un importante cambio en el feedback con los consumidores o públicos. Las plataformas digitales nos ofrecen un gran abanico de herramientas que suponen un nuevo mundo para con los públicos, quienes se convierten en prosumidores, lo que significa que además de consumir son los más importantes embajadores del producto.

Internet no significa el abandono de las relaciones públicas tradicionales como las entendemos, sino que se trata de la evolución de éstas a través de las nuevas herramientas, pero con el mismo espíritu de captación de público y el cuidado de la reputación de la marca.

El nuevo modelo de comunicación se basa en un intercambio continuo de información, que radica en la inmediatez y en la exposición. Aunque la finalidad de las RRPP es la misma, su transformación se traduce en cambios: destinatarios, mensaje, herramientas y canales, así como el formato de ellos. La base de datos de un determinado número de destinatarios pasa a un gran número de receptores que además son el verdadero target de la marca/producto que llega a través de blogueros, periodistas especializados, expertos, tuiteros o influencers, quienes tienen bien segmentado su público.

El uso de portavoces llevando un mensaje corporativo queda atrás, para así dar lugar a contenidos de valor que generen interés, aunque no se hable directamente de la marca en cuestión.

Las herramientas se renuevan porque los canales o medios cambian (Facebook, Twitter, Instagram…); las redes sociales son el principal culpable de la irrupción de Hootsuite, Socialoomph o Quintly entre otros. De ahí que el tono del mensaje deje de ser tan corporativo a un trato de igual a igual (de tú a tú) con los consumidores.

En el universo 2.0 las marcas sufren una sobreexposición, donde las 24 horas se encuentra a merced de los generadores de opinión, así que la reputación de la empresa dependerá, y mucho, de cómo se gestione una situación de crisis. En estas plataformas digitales el clásico ‘boca a oreja’ se multiplica de manera exponencial, además el efecto ‘bola de nieve’provoca que las opiniones y el flujo de información se haga cada vez más grande y más peligroso.

Se han dado múltiples casos de crisis de reputación de una marca en internet por fallos comunicativos en las relaciones públicas, como la parodia del anuncio de la lotería nacional con Montserrat Caballé que superó en popularidad a la propia campaña, un desafortunado tweet de Media Markt, un desacertado concurso que lanzó Heineken o una mala decisión en cómo abordar la gestión comunicativa de una crisis en Toyota. Por ello hay que extremar la precaución en el efecto boomerang que pueden suponer las relaciones públicas en redes sociales que, al fin y al cabo, son las acciones tradicionales pero llevadas a la era digital y con más ventajas que desventajas, eso sí siempre bajo un plan elaborado de acción comunicativa y de relaciones públicas.

Por: Guillermo Lorenzo

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