LA ESTAFA DEL DIGITAL INFLUENCER

19 marzo, 2018

La publicidad Above The Line o publicidad tradicional pierde cada vez más credibilidad ante los consumidores y por ello está dejando de ser rentable para las marcas, las cuales han decidido apostar por el digital marketing y al nuevo oficio de moda: los influencers. Estamos ante una nueva era de marketing.


Vidas perfectas, viajes a lugares paradisíacos o ropa exclusiva son algunas de las cosas que muestran los conocidos influyentes en sus Redes Sociales. Consiguiendo así miles y miles de seguidores, las marcas ven en ellos el escaparate perfecto para mostrar al mundo sus productos. Los agasajan con productos gratuitos o en los mejores casos con remuneraciones económicas por un post utilizando el producto en cuestión o un vídeo en alguna de sus cuentas en las Redes Sociales.
Pero no es oro todo lo que reluce en el sector del ‘influencer marketing’. Al ser un oficio nuevo y una nueva forma de hacer publicidad, aún existe mucho desconocimiento entorno a ello y este es el motivo por el cual muchas marcas aún no saben moverse en este terreno.
Ser influyente está de moda
Por todo esto, los oficios tradicionales han pasado a un segundo plano y ahora las nuevas generaciones, la generación millennial en especial, sueña y aspira a tener miles de seguidores en Instagram o en su canal de Youtube para poder así dedicarse profesionalmente a ello y vivir de las marcas.
Pero no todo el mundo lo consigue gracias a su carisma. Gracias a un estudio realizado por la agencia de influencers estadounidense Mediakix, ha sido conocido que algunos usuarios compran seguidores para captar así la atención de las empresas que invierten en ellos para dar a conocer sus productos.
Gracias a apps al alcance de todos como Follow me o MoreLikes casi cualquiera puede ser líder de opinión. Por unos 12 céntimos de dólar por comentario, y entre 4 y 9 por cada 1.000 likes, pueden pasar de 0 a 10.000 seguidores con un solo clic. Y muchas veces las empresas caen en este engaño.
Pero esta compra de seguidores ya no es tan evidente como antes, ahora es mucho más sofisticada. Las empresas ofrecen robots que simulan el comportamiento humano. Por ello, es mucho más difícil detectar a estos falsos “influencers” y cada vez son menos visible para las entidades.
Pérdida de dinero
Los influencers son perfiles, por lo general, de gran credibilidad y sumamente interesantes para la estrategia de las marcas en social media. Si se utilizan de forma adecuada y estudiada. Si no, simplemente, será una absurda forma de perder el dinero invertido y no conseguir en absoluto el engagement esperado.
“El que apueste a una estrategia únicamente centrada en cantidad de seguidores perderá un espacio importante de conversación con su público y por ende, de captar nuevos clientes”, dice Julieta Díaz, directora de mercadeo y comunicaciones en Accenture Argentina.
Las marcas tienen que empezar a aprender que lo que realmente les interesa son los seguidores, no el influencer en sí mismo.

Por: Libe Nieto.
@Libbeluli

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