Protocolo, el auténtico anfitrión

19 julio, 2017

Todos los días acudimos a eventos en los que nada es fruto del azar. Actos de empresa, culturales, institucionales… Pero aunque continuamente aplicamos la lógica, la educación y las buenas prácticas, muy pocos saben realmente el por qué de la colocación de las personas que participan del ceremonial, cuándo empezar a comer, o en qué orden deben colocarse las banderas. La respuesta a estas preguntas que las nuevas generaciones no se plantean, se encuentra en el Protocolo.

Durante los preparativos de una boda, llega un momento que se convierte en el gran quebradero de cabeza para los novios. ¿Dónde sentar a familiares y amigos? Por suerte para ti, si estás enfrascado en la organización de un evento pero no estás a punto de casarte, te diré que la disposición de los sitios en la mesa se rige por unas normas muy elementales, que son el rango, importancia o jerarquía de los invitados, y la edad en algunos casos.

Analicemos primero la figura clave del anfitrión. Es la persona que organiza, convoca y preside el acto. Sin embargo, la costumbre dice que puede –casi diría debe– ceder la presidencia en honor de una autoridad o invitado especial. En cualquier caso, la presidencia siempre la buscaremos en el centro, convirtiéndose en el Km 0 (como el de la Plaza del Sol, en Madrid). Así, se ceda o no la presidencia, el anfitrión será el encargado de recibir y saludar a sus invitados.

Sin besamanos, pero besémonos menos

Un saludo habitual en todo el mundo y bastante formal es el apretón de manos. Poca gente sabe qué es una genuflexión o reverencia, y mucho menos cómo hacerla. Lo entiendo. No tienes pensado saludar mañana a un miembro de la realeza. Pero quizá sí podría interesarte que en Francia dependiendo de la región puedes recibir cuatro o cinco besos cada vez que te saluden, o que en Japón la forma correcta de saludar es inclinando la cabeza. Hay culturas en las que no es correcto tener contacto físico. Y aunque algunos países internacionalicen el saludo y lo adapten cuando reciben invitados extranjeros –dando la mano– es más correcto realizar el saludo local.

Todo está bajo control

Todo lo que pase en el acto debe estar pautado y enmarcado por éstas y otras sencillas normas que sirven para comunicar. Lo mismo con el uso de símbolos oficiales, como las banderas, los escudos o los himnos, que también se ven afectados por el protocolo.

Cuando cada cual esté colocado en el lugar que le pertenece, se empezará a comer, siempre que todo el mundo esté servido. Y sobre el auténtico anfitrión, no lo olvides, él marca el inicio del banquete, y el final, también.

Por: Sandra Mariscal
@Sandra_MaCa

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