Un relaciones públicas deberá ser cada vez más especializado y ofrecer un plus extra al público

20 junio, 2017

Joaquim Puig es profesor titular del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universitat Autònoma de Barcelona y ha ocupado los cargos de Secretario del Departamento y Vicedirector de Investigación.

Doctor en Ciencias de la Comunicación, Publicidad y Relaciones Públicas, sus principales áreas de investigación y comunicación son publicidad y relaciones públicas, comunicación política, cine y cultura juvenil y ha dirigido diferentes tesis sobre estos temas.

Joaquim Puig imparte clases del módulo Relaciones Públicas especializadas en el sector de la política en el Máster en Dirección de Relaciones Públicas y Agencias de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona.

1.- Dado el mapa político actual en España (gobierno en minoría, casos de corrupción, descrédito de los políticos,…), ¿han fracasado las estrategias de comunicación y relaciones públicas o son más importantes ahora que nunca en el sector político?

Hay una cosa que no pueden hacer las estrategias de comunicación: ir en contra de la realidad. Los procesos contra la corrupción están ahí, el gobierno en minoría es un hecho y el descrédito a la clase política es real. Así mismo ha crecido la desconfianza a los medios de comunicación tradicionales. Es cierto, por tanto, que el panorama no es muy alentador.

En paralelo se ha acrecentado la credibilidad de las redes sociales debido a que ellas son vistas desde una doble perspectiva: a) son un círculo de amistades/familiar ampliado y b) ofrecen una gratificante visión emocional incluso desde la indignación o la protesta

A partir de este escenario yo creo que las estrategias de comunicación y de relaciones públicas siguen siendo tan importantes como siempre. Lo único que ahora deben trabajar sobre una realidad más crispada de lo habitual y que esa crispación va a quedarse por un tiempo indefinido. Así mismo hay que buscar una estrategia que combine nuevos medios y medios tradicionales (que, pese a las apariencias, no han perdido toda su credibilidad)

2.- ¿El cada día más fácil acceso a todo tipo de información hace más difícil el trabajo del relaciones públicas?

Pasa con todas las profesiones relacionadas directa o indirectamente con cualquier forma de comunicación ya sea esta informativa, comercial o mixta. Y esto es irreversible ese fácil acceso está aquí para quedarse. Por tanto, el relaciones públicas deberá ser cada vez más especializado y ofrecer ese plus extra que no puede encontrar el público por sí mismo aún contando con ese fácil acceso a la información. En los países anglosajones se ha popularizado el uso de la palabra “expertise” para designar eso: los conocimientos y las actuaciones que marcan la diferencia.

3.- ¿Es Donald Trump un buen modelo de uso de las redes sociales para crear la imagen de un político?, ¿por qué?

Yo diría que sí ya que es buen comunicador, las conoce y las sabe usar y ha sido / está siendo innovador en su uso: nunca antes un presidente de Estados Unidos (o un gobernante de cualquier otro país) ha usado de forma tan habitual, frecuente y noticiable las redes sociales como él. Es un excelente suministrador de contenidos e incluso sus detractores han contribuido a su reconocimiento público retuiteando sus mensajes

Dicho esto, estamos hablando de un personaje público muy definido cuyas señas de identidad se basan en la controversia y la polarización. Me pregunto si la paradoja de ser un millonario antiestablishment podría servir como modelo a otros líderes o si solo es aplicable en su caso

4.- ¿Es la posverdad una nueva estrategia de comunicación? Y si lo es, ¿está funcionando?
Nueva, nueva no, antes han existido formas de propaganda que usaban la mentira. Lo que ocurre es que la posverdad se basa en una respuesta emocional y refuerza nuestros propios prejuicios y expectativas de cómo nos gustaría que fuera la realidad. La posverdad refuerza nuestras percepciones equivocadas pero eso nos tranquiliza ya que obtenemos pertenencia y seguridad a cambio. Por eso funciona.

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