“Someone’s garbage is another man’s treasure”

3 marzo, 2017

Bajo este eslogan se fundamenta la esencia de la iniciativa que Natalia Pérez y Mark Dix llevaron a cabo en 2007 para ayudar a un amigo que se iba del país y no podía llevarse todas sus pertenencias consigo. Una obra de amistad que empezó en el sótano de una casa con amigos y 9 años después, el Flea Market se ha convertido en todo un hito de los mercados de pulgas, más conocidos, valga la redundancia, bajo su denominación en inglés Flea Market.

Este tipo de mercadillos han ido adquiriendo importancia debido, en parte, a estos tiempos que corren en los que uno tiene que apretarse el cinturón, pero su expansión también se debe al creciente interés especialmente de los millennials por lo vintage.

Flea Market ha sabido aprovechar esta moda y la ferviente preocupación de los millennials por el medioambiente, los países subdesarrollados y su población y también ha sabido sacarle partido al poder de divulgación y a las exigencias del consumidor actual para convertir un sótano de una casa en todo un proyecto.

En vista del éxito y la popularidad que ha ido adquiriendo año tras año, cada vez se han ampliado más sus medios de actuación para contribuir a una mejora de nuestro entorno físico y humano. Estamos hablando de la publicidad y de la promoción que principalmente hace el propio consumidor a través de las redes sociales cada vez que comparte un momento cool con un hashtag en el mercadillo, por ejemplo. Otra forma de llegar a su consumidor es a través de la web y de su blog. Se trata de un canal de distribución notablemente on line, ya que es la forma más directa de llegar a los millennials. Sin embargo, también se ha dado a conocer entre este tipo de público porque ha terminado por convertirse en un evento social que congrega a una multitud de jóvenes a los que les gusta estar a la moda en todos los sentidos. Flea Market organiza este tipo de acontecimientos para dar un impulso más a su proyecto (incluso tiene una playlist) hasta el punto de que se ha convertido incluso, en el impulsor de proyectos ajenos: da un primer empujón a jóvenes talentos y emprendedores a poner en marcha sus inquietudes e ideas creativas.

Por si fuera poco, en su preocupación por su entorno, Flea Market trabaja en un entorno eco friendly, ya sea premiando a los marketeers con una comida en un restaurante vegetariano como Vegetalia, colaborando estrechamente con fundaciones como Fundació Humana, a la cual los vendedores pueden donar aquello que ya no quieran una vez se haya finalizado el mercadillo u ofreciendo descuentos a las ONGs que están inscritas para ayudar a promocionarlas.

Flea Market ha sabido evolucionar en consonancia con su público objetivo y gracias a esta constante reinvención se ha convertido en una “empresa” preocupada por la situación actual del mundo en el que vivimos, apostando por la moda de lo alternativo, algo muy atractivo hoy en día.

Àngels Moles

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