Todos queremos tener “the swedish number”

31 agosto, 2017

Las Relaciones Públicas en las organizaciones estatales generalmente se desarrollan en un nivel de programas políticos y gubernamentales. Pero quienes definen la política de una organización gubernamental rara vez conocen o les preocupa lo que el público piensa realmente de ella y menos están enterados del fin teleológico de las Relaciones Públicas. No sería el caso de Suecia…

En la mayoría de los países en los que todavía nuestra profesión debe ser vista con una lupa para poder descubrir cuál es el rol que debemos cumplir, es en dónde no se aprecia un avance más allá de lo esperado. La práctica de las Relaciones Públicas en el Estado no sólo consiste en armar estratégicamente discursos, notas de prensa o atenciones protocolares-ceremoniales; por el contrario, el trabajo en las Instituciones del Estado, deben priorizar el servicio público y considerarla como punto de partida de todas las acciones a realizar. Estamos acostumbrados a convivir con una mala gestión gubernamental hacia la comunidad, y por consiguiente, una mala actuación de los que pretenden dar una buena imagen, es decir, los relacionistas públicos. Nuestra tarea es intentar actuar como interlocutores entre estas Instituciones gubernamentales y la sociedad. Debemos ejercer el rol de intérpretes de la opinión pública para poder presentar esta problemática entre las Instituciones Gubernamentales y la sociedad, para poder generar un feedback entre ambos.

Suecia con su campaña The Swedish Number demuestra una iniciativa para poner en contacto telefónicamente a cualquier persona del mundo con un sueco aleatorio. Esto es un claro ejemplo de cómo, además de promocionar turísticamente a su país, demuestran y dejan en claro al Mundo, que el Gobierno puede confiar en sus habitantes y viceversa. El Estado puede protagonizar una campaña de buena imagen sin ser él mismo el protagonista y dejar este rol a los “actores de reparto”, en este caso, el propio pueblo de Suecia y, además, convertirlos en embajadores de su país. El Estado, como entidad pública, promulga su visión de país, sus ideales y misión reflejando autenticidad gracias a una simple llamada telefónica.

¿Por qué no creamos “the spanish number”?
Los gobiernos desarrollan sus actividades sin observar con detenimiento ni identificar realmente cuáles son sus proyectos y programas de alto impacto de relaciones públicas. Generalmente nuestros gobiernos miran su propio ombligo sin mirar más allá de sus 4 años de gobierno, lo cual presenta una ausencia de un sentido de oportunidad política-social. El apogeo de las telecomunicaciones y el intercambio de información local-mundial, proporciona un mayor interés por los acontecimientos políticos y sociales; esto actuaría como un medio positivo a través del cual nuestro gobierno podría aumentar y mejorar el flujo de comunicación con su sociedad y generar al mismo tiempo, una preocupación por estos. No seremos Suecia, pero la posibilidad de pensar una estrategia política y social acorde con estos medios necesarios para que Gobierno pueda generar resultados óptimos en la opinión pública y lograr una campaña de imagen positiva en la sociedad, parece no tan difícil de gestionar… sólo hay que marcar un número de teléfono para algunos.

Gisele Giarrusso Sotelo

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